Om Mi Boca Es Tuya
Mi boca es tuya.
Tengo atrapados en ella
los miles de besos
que me has dado a escondidas,
en las escaleras de pasillos mustios,
con paredes sin rodapié y superficies imperfectas
como dunas en la arena,
manchones de pintura al azar.
Mis pechos son tuyos,
estos pequeños pechos de blanda armadura
que firmes se deleitan
cada vez que los aprisionas
contra tu pecho,
ese pecho con en el que sueñan mis dedos,
caminantes silenciosos
que pretenden mostrarme
el camino hacia tu sexo,
enredadera eterna de mis piernas
las bien torneadas, enroscadas alrededor de tu cuerpo.
Mi piel es tuya,
esta piel rayada de cebra
reescrita con el roce de tu cuerpo,
falsa memoria de mis ratos
de intensa evocación,
estremeciéndose voluptuosa
ante un ser que se evapora
centelleante en la dura realidad
de espaldas anchas bajo un sol inclemente que me decÃa
¡No me hables más!
Mis manos son tuyas,
estas manos que tanto juegan a escurrirse por entre tus dedos,
que se aferran a tu ardiente pecho
mientras cabalgo frenética sobre ti
hambrienta de la locura
a la que me has abierto el apetito
sin miedo a que queden grabadas con el mapa de tus poros,
esos poros que exudan mi propio sudor convertido en pecado
en secreto, mi señor.
Mis pies son tuyos,
estos pies que han recorrido
el camino de tu piel
soportando la pena por no tenerte,
que buscan tu boca para mostrarle el rumbo hacia mi cabeza,
en donde habitas por siempre
haciendo alto en mis labios para decirte palabras divinas
de este amor que me condena a ser tu esclava.
Yo soy tuya,
porque incluso en sueños robo tu alma
para guardarte en el bolsillo de mi vientre
abierto hacia ti
vientre al que le enseñaste a complacerte,
húmeda caricia desconocida
que evoco ahora
silenciosa
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