Om Venezuela Insurgente
Posterior a los acontecimientos tormentosos de abril, mayo, junio y julio de 2017 sentà la necesidad de recopilar datos y presentarlos en formato de libro. Era una misión que me propuse porque observé que alguien debÃa hacerlo, como registro de nuestra historia contemporánea, más cuando desde el dolor intenso que me embargaba, al ser testigo de tanta sangre vertida en la calle, sin contemplación alguna de quienes detentan el poder polÃtico y militar y su violencia irracional con armas y vehÃculos de guerra de última generación frente a manifestantes que solo tenÃan la convicción de defender la democracia en multitudes callejeras y focos exaltados con piedras, mascarillas, bombas molotov caseras y escudos protectores de cartón. Eso jamás podÃa ser "una insurrección armada" como lo expresó ElÃas Jaua en una entrevista de televisión. Me preguntaba, como testigo presencial de marchas y manifestaciones, si ese grupo de jóvenes que se hacÃan llamar "La resistencia" podÃan salir airosos frente a la GNB, policÃas, agentes civiles del SEBIN, colectivos armados con sus motos trepidantes que llegaban intempestivamente. El registro fotográfico que circula por las redes sociales es elocuente. Sentà que nuestros jóvenes llevaban las de perder, no obstante comprender dos cosas: Una, más puede la vehemencia y la convicción de una lucha que la vida misma. Y segundo, aparte de los jóvenes, eran rÃos humanos que se desbordaban en las principales ciudades de varios estados atendiendo los llamados a defender la democracia violentada, incluso rebasando a los propios partidos polÃticos de la Mesa de la Unidad Democrática. En lÃneas generales los seres humanos tenemos una virtud o una capacidad de luchar con la vista fija en objetivos, muchas veces sin medir consecuencias, porque si se reflexiona mucho, no se actúa. En mi historia polÃtica particular, cuando apenas era un chaval de 16 años, nunca le hice caso a mamá que me decÃa: "no te metas en esas manifestaciones porque puedes caer preso", por eso comprendo a estos jóvenes, porque a pesar de la distancia de décadas (hoy tengo 64 años) nuestros jóvenes venezolanos del siglo XXI marchan en ese continuo histórico democrático-militarizado que ha vivido Venezuela desde Rómulo Betancourt hasta nuestros dÃas, sin dejar de reconocer, y esto es importante decirlo, que en esos cuarentas años de la democracia representativa se lograron un conjunto de mejoras, libertades públicas e institucionalidad democrática, como resultado de las concepciones democráticas de los gobernantes y de las luchas polÃticas y sociales. Y que hoy se observa en franco retroceso histórico hacia una cruel dictadura marxistoide.
El agravante actual es que quienes gobiernan hoy, muchos de ellos fueron protagonistas polÃticos de la izquierda venezolana, que se educaron en el sistema de libertades democráticas conquistadas, y que con la mayor impudicia están conduciendo al paÃs por caminos autoritarios de mayor calado que los soportados hasta ahora. Elias Jaua, en el año 1993, era un estudiante universitario que se encapuchaba en las manifestaciones y enfrentamientos con la policÃa. Como dirigente estudiantil opinaba que "el estudiante universitario jamás podrá quedarse de brazos cruzados ante la impunidad gubernamental y la represión estudiantil, es nuestra responsabilidad oponernos". En la actualidad represor y cómplice de violaciones de Derechos Humanos. Igual caso del joven estudiante de derecho defensor de los derechos humanos, militante del PRV-FALN, Tareck William Saab, hoy Fiscal General de la dictadura totalitarista de orientación castrista.
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